lunes, 31 de octubre de 2016

De des amor

Nunca le dijo princesa.
pluma de la fe perdida
entre los vientos .. tristeza.
Ya no quiere luna llena
ni  firmeza, ni todo sol
es  un beso con fuerzas.


A.Ceada


Tardamos demasiado en discerní la vida,
el tiempo se troncha tras la tormenta
 levanta su espalda como rama caída,
 el dolor afanoso sigue buscando sentido
a esta arquitectura; descontenta enemiga


A.Ceada


  

jueves, 8 de septiembre de 2016

Des amor

  






Lo sé. Flor delicada, milagro de la vida,
hallas todo. Con todo, también el miedo
fantasma del ayer, de  frio dedo …
 hurga, jactádendose,  en fresca herida.
 Yo se que el tiempo el nombre olvida,
mas  mis deseos, al amor, concedo
a cambio de su armonía ,su fe, su credo
por lo que  avivar esta llama  muerta, perdida.

Porque cuando se cultiva  lo mal sabido
una se asusta de  tan helada providencia;
son  más veloces las mañanas del sueño…

utopía  que fue, es y será otro  cometido
antes de tomar el tren de la penitencia
hacia otra ola, hacia la luz de otro dueño.


Antonia Ceada Acevedo  


 

Tu mi tierra, yo tu amor.

Traigo una cesta, de historias,
espejos para el lector,
efervescencias de la vida,
Una hoja mojada y fresca.
Tu mi tierra, yo tu amor.
Porto tierra sin fronteras
Y traigo palabras en flor.
Si con la retina, escribiera,
las lágrimas ,serían, la tinta
de este azulado corazón.
Antonia Ceada Acevedo





El

Sus manos encaminadas.
Sus ojos, sonrisa mística.
Sus brazos, metal y miedo.
Sus hombros altozanos.
Su pecho tibio, solitario.
Sus piernas piedras o barro
Y su alma... naturaleza, en mí.
Antonia ceada Acevedo






lunes, 29 de agosto de 2016

Una batalla

Balancéate en mis letras  cansadas
Y  siente la   melodía  de una traición,
porque vengo maldecida ,herida,
trabajada  de cosechar almas áridas.
Mis espadas voraces  y con entrega
han  combatido en los mares del  orgullo
y  la  dignidad  como hoja de la vida…

intenté  hacer florecer   entendimiento
con  claros ocelos  de  agua  y brío,
más  en esta masacre  de  amor y odio
mermada  quedo la sangre de la razón.
Estas  palabras no  son de derrotas…
son ansias renovadas ,generosas,
Infinitamente  dueñas de todo…
sopesa  tanto  pálpito  en la nada…


Antonia   Ceada   Acevedo




domingo, 28 de agosto de 2016

Sea



Aires, vientos del  alma
bajan por ríos de tristeza
con el aliento de un beso
que  no responde a un adiós…
un cansancio   indefinido
 es pensar  la luz de tu sonrisa.
Tu nombre, sucesivamente,
mora en la existencia de la nostalgia,

sin  un por qué,sin un motivo.


Antonia Ceada Acevedo










Paseando al tiempo



Sin medidas, sin fin.
Resignado a la suerte
en este extraño
paraíso de la muerte.
Despertar, es una razón,
paseando con el tiempo.
Y se deshace las llamas

en el calvario del corazón.


Antonia Ceada Acevedo





Te digo

Cúbrete con las ramas de la distancia;
esas que cada día te hacen volar
 con alas  de  luna nueva  y  poética.
Olvídate de ti en el sometimiento
pagando el  precio  con la voz herida.
Apaga la luz de los besos deseados
encenderás  al  cuerpo  de la soledad.
Aprecia  la reconciliación, la paz sutil
de caricias silvestres, como egoísta.
El destino es  pasajero, irreversible,
Y   trae aromas , imborrables,  de señora
cuando la primavera lima sus uñas.


Antonia  Ceada  Acevedo




Natural mente



En esta  dimensión cronológica
donde la historia nos describe
hay tierra árida, rocas yermas.
 Pero, poéticamente  se transforma
en un árbol robusto de cordura
que  el polvo nunca  ha de cubrir.
Ay,tiempo que entra en la morada
a enamorar a los huesos del alma
que tiemblan bajo la piel de la tarde,
y sin límites, se trasforman
en colinas de margaritas.
Es el canto del cantor doliente
cuando ni fe, ni credo, ni doctrina
cruzan  el desierto de este espacio.
Y en el cansancio de la vida,
la tristeza, como inerte materia,
más, con corazón de pájaro…
Ira a reposar a nidos de palabras.


Antonia Ceada Acevedo ©







Las playas de la vida

Las manos, sublimes mariposas,
pueden atrapar al viento.
Y en las playas de esta vida
siempre acarician su puerto.
Largos y hondos los abrazos,
aferrándose  a mis pechos,
como el otoño somnoliento,
para luego  derramarse, lentamente,
en mi alma, espíritu; en mi cuerpo.


Antonia Ceada  Acevedo




Tu espalda

Plegó  las persianas el día,
destapó  la cama, la noche;
complaciente fui  a tu  cielo
y a  la hoguera  del deseo.
mis dedos  dibujaban tu espalda
y  del vino,fiero, de tu boca
bebí  las laminas del tiempo

en  la  tibia brisa de un secreto.

Antonia Ceada Acevedo




viernes, 26 de agosto de 2016

La codicia

Dilatados  los pálpitos del  infortunio,
amanecen  colores  no inventados
y  en el medio de la nada, árboles
de generosidad infinita, fieles a estar.
-¿acaso  no veis que ellos dan frutos
sin pedir privilegio alguno?
-¿Quiénes  invierten en quimeras?
Ignotas  las   voluntades  de  saberes
cuando el  hastío,  es el ropaje de hoy,
financiar los sueños  poco atañe
a este lupanar de ansiosos renovados.




Antonia  Ceada Acevedo





jueves, 24 de marzo de 2016

Quizás el acaso

No hay nombre, ni palabra verde;
un relato, una carta que viene de lejos,
una visión honda cargando argumentos.
Una historia quieta callada frente al espejo.

No trae tiempo, palpita  en las venas, en arena,
donde agoniza y muere la ola del pensamiento.
Unos ojos azarados, una tímida sonrisa traviesa,
que  conocen y  se  reconocen en su momento.

Una meta dudosa en el hueco de un abrazo
donde  luchan el juicios, razones  y un sueño…
una crónica ;una hoja perenne  que será,
nuestro  destino; el mapa  donde perdernos.



Antonia Ceada Acevedo ©














martes, 16 de febrero de 2016

Camino hacia la nada

Es hora de bajar lunas al amor,
es la ocasión  para  un verso
que descubra una ágil sonrisa
en  la ensenada  de una mirada…
es tiempo de  desear  nacer  sol
Y  es el  blanco instante del  beso
que de tanto soñarlo vuela…se iza,
Sobre    valles de nostalgia silenciada.
En  este  alquilado  universo de color
Solo somos un  exacto total, un proceso.
Es hora del  derecho al mar…a la brisa,
es tiempo de dejarse  abrazar  por nada…

Antonia Ceada   Acevedo







domingo, 17 de enero de 2016

La caléndula

Tupidos los bosques de verdor
deja caer colores la caléndula
tentadora  pureza de una flor
presumiendo  a  la luz de la libélula.

Una sonrisa de enero  dibuja mejor
las argentinas alas de la naturaleza
y  en la avenida las hojas del amor
de hambre arañadas, hasta  la  médula.

Y  bajan las aguas con nuevo frescor,
cada vez más quietas, mas sosegadas…
cada vez más frías, más sabias, más mayor,
por los ríos estrechos de las miradas.

Te trae mi boca un beso de adiós
-le dirá el invierno a la primavera -
Y en los bosques tupidos de verdor
te esperaré cansado, mi compañera…

Antonia Ceada Acevedo





Caricias

Me acaricio con sus manos sudorosas;
Y  un polvo aherrumbrado esgrimió mi piel…
Me acaricio con la vista  color  gris;
luz que logro filtrarse, en  mi mejor  atardecer,
y en ese corto viaje, sólo un final de humo
se  fundió con el sol, quizás, acaso, tal vez…
Me acaricio las ropas; el tejido muerto ya.
Decidió navegar por el mar de otra mujer.
Me acaricio la vida ciñéndome a su espalda
Y nunca… otras caricias, se podrán  leer…

Antonia Ceada Acevedo











miércoles, 13 de enero de 2016

Un momento en el mundo

Se negó a ser estrella pintada
a mano limpia, en otro cielo.
Un escudo protegía su pánico.
entre las  piernas, los celos.
¿Qué aromas de mayo esperaba?

En el gélido hotel de su alma
un ombligo, ocupaba la  atención…
manto encarnizado de venganza
sobre las tetas de la revolución.
Prodigas cárceles en la calma…

Crepúsculo de vírgenes colores
y al pie de su naturaleza femenina
Invitó a algo más que a su dormitorio;
a sueños internos  por donde camina
hechos  de barro  de un purgatorio.

Compartió un momento en el mundo
para engendrar el primer poema de amor
en aquella noche de lágrimas verdes…
anduvo la vida, según el autor…
perdió el tiempo que jamás, vuelve.



Antonia Ceada Acevedo









sábado, 2 de enero de 2016

A veces

A veces llora, tras los cristales cantores
donde, un día, la miró dándole la espalda.
Sus manos sin razón levantan su fría  falda
inventando  sueños peligrosos y mayores.
A veces roba, constante y sonantes dolores
prosigue ahí, sin saber nada  de talma
buscando palabras mudas que se respaldan
en telones de recuerdos  encantadores.
A veces es elmiedo, en tierras de valores,
que sin saber, lo reduce; lo desalma.
 Calla, y en secreto como pájaro en jaula
la busca entre los cielos de males  mayores.
A veces…


Antonia Ceada Acevedo



Verde

Se negó a ser estrella pintada
a mano limpia, en otro cielo.
Un escudo protegía su pánico.
entre las  piernas, los celos.
¿Qué aromas de mayo esperaba?

En el gélido hotel de su alma
un ombligo, ocupaba la  atención…
manto encarnizado de venganza
sobre las tetas de la revolución.
Prodigas cárceles en la calma…

Crepúsculo de vírgenes colores
y al pie de su naturaleza femenina
Invitó a algo más que a su dormitorio;
a sueños internos  por donde camina
hechos  de barro  de un purgatorio.

Compartió un momento en el mundo
para engendrar el primer poema de amor
en aquella noche de lágrimas verdes…
anduvo la vida, según el autor…
perdió el tiempo que jamás, vuelve.



Antonia Ceada Acevedo




Carta a la viejecita.

    Querida viejita :   Espero que no hayas perdido tu capacidad de sonreír en los momentos más complejos de tus días que esa resiliencia ...