Sobrevivientes de la contienda.
Longevos azahares marchitos
sin pasión ni calentura de nido
de sesenta para abajo y para abajo
una astrología dócil , anodina.
Intrigas cósmicas
por poética
a boca abierta sobre el final del silencio.
Mientras el
tiempo transita por pobres cabezas
pospuse con argumentos, los ojos empapados,
desierto antiquísimo donde se filtraban henchidos.
Suerte de princesa esperando en la estación,
atesorando física cuántica para mostrar
atesorando física cuántica para mostrar
las señales de la
sequia en una carta de agua.
Antonia Ceada Acevedo ©
