lunes, 17 de noviembre de 2014

Desistir de la presencia

Se olvido, en  la luna de agosto
de  los artificios de colores ; su bendición.
-la miraban  juntos desde  el humo
de  la sonrisa que agudiza los sentidos…
Los sentimientos en plena revolución.

Se  olvido del poco espacio que queda vacio,
cuando la piel se adhiere al pulso del corazón.
Omitió del espejo el presente del verbo amar
pintado con sangre que le   ofreció  su  condición.
Dar no duele, duele  la  falta de gratificación.


Se olvido, de la comida en un alegre atardecer.
de las veces que en el ocaso, ella, mojaba su colchón.
Huyo de la humildad de los infinitos campos
donde algún día pueda ser una margarita  más.
Se asusto de las ramas enfermas de la preocupación.


Abandono  a la maestra ,a la aspirante novata
por no desvestirse de la armadura de león.
Relego  a aceptar una  sonrisa que iluminaba
sus opados, embriagados y  enfáticos ojos.
Se perdió entre  las reliquias  y el polvo del dolor.


Se negó  a  curar sus labios amoratados
a base de besos enraizados a su religión.
Desatendió su soledad, su libertad, sus sueños
Y  se echo a dormitar bajo el árbol  florido
a ser, en  jaula de los inteligentes, la exclusión.

Se olvido del verdadero generoso   y  fiel  amor…


Antonia Ceada Acevedo












De las tinieblas al mañana


Se  anuncia el vuelo en la noche
Y  se va desvistiendo  de lis el  alma
hasta   fornicar, lo justo, con algún quijote
que desdeñe, excesivamente, la nada…


la oscuridad más vieja del mundo
se oculta sensual  generosa  y dada
a  la sonrisa rosa, de otros fantasmas.
La noche para calar la almohada.

También, la noche; antesala del deseo
es  cómplice de la esencia de la palabra,
y es, también, un pecho  para los dormidos;
 donde descansan  los tristes   y la desesperanza…


La noche es  la luz que  traspasa la cripta
donde mora el tesoro ganado en la batalla,
es  la  encargada de enviar los recuerdos
al universo  interior donde las ganas ganan.




Antonia Ceada Acevedo 











Carta a la viejecita.

    Querida viejita :   Espero que no hayas perdido tu capacidad de sonreír en los momentos más complejos de tus días que esa resiliencia ...