Se olvido, en la luna
de agosto
de los artificios de colores
; su bendición.
-la miraban juntos
desde el humo
de la sonrisa que
agudiza los sentidos…
Los sentimientos en plena revolución.
Se olvido del poco
espacio que queda vacio,
cuando la piel se adhiere al pulso del corazón.
Omitió del espejo el presente del verbo amar
pintado con sangre que le ofreció
su condición.
Dar no duele, duele
la falta de gratificación.
Se olvido, de la comida en un alegre atardecer.
de las veces que en el ocaso, ella, mojaba su colchón.
Huyo de la humildad de los infinitos campos
donde algún día pueda ser una margarita más.
Se asusto de las ramas enfermas de la preocupación.
Abandono a la maestra
,a la aspirante novata
por no desvestirse de la armadura de león.
Relego a aceptar
una sonrisa que iluminaba
sus opados, embriagados y
enfáticos ojos.
Se perdió entre las
reliquias y el polvo del dolor.
Se negó a curar sus labios amoratados
a base de besos enraizados a su religión.
Desatendió su soledad, su libertad, sus sueños
Y se echo a dormitar
bajo el árbol florido
a ser, en jaula de
los inteligentes, la exclusión.
Se olvido del verdadero generoso y fiel amor…
Antonia Ceada Acevedo

