lunes, 6 de junio de 2022

Otro rumbo.

 

Sin respuestas  llegan las olas blancas 

a  esta  locura de palabras, sin energía

 quedan,  cuando es tarde  para todo.

Desafiando a la mala suerte de no saber

de aquel  velero   que se fue  a navegar

a  otro  mar de amaneceres en  calma.

Sin  miradas donde ahogar  la fe, la razón

voy  descubriendo el rumbo a la soledad

donde encontrarme  bien, libre, pretendo.

En la cabuya,  los sentimientos atados

almacenando  besos de sal, desahuciados

que nunca encontraron buen  puerto .

En esta arena  dejo mi  carcomida quilla

para  el descanso  eterno de las gaviotas.

 

Antonia Ceada Acevedo




Carta a la viejecita.

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