Entre
montañas verdes, todo lo existente
sin atisbo de una gota de pesar, de
tristeza .
Llegar a la esencia de los días pintorescos
esplendidos y lozanos disturbio
amorosos,
hasta las raíces, propiedad de la primavera.
Ilicitud que labra poemas en algún jardín;
alcázar
de sonetos
,república de palabras
que enhebro con el color rojo de la pasión
-¿sabes cómo es un atardecer mirándote
entre un perfume fresco y
misterioso?
Te siento, con el alma, sin la piel del aire,
en el beso de
la ola, en todo lo ausente.
Entre montañas verdes, amor, media luna
que prefiere reírse en la cara del destino.
Antonia Ceada Acevedo