jueves, 13 de noviembre de 2014

¡Me tienes que durar!

Yo le eché mi alma a un cocido
Y dormí en tu cama del derecho
Y  en tu espalda dormía mi pecho
Y un “te quiero” ,iba,  en cada latido.

Yo puse color a “tu ángel dormido”
con cada beso apague el despecho
aceptando ,respetando tu mal trecho.
Dijiste:   ¡Me tienes que durar! ¡…conmigo!


 
Te  creí, y te ame  acariciando tus pies
Y en cada mimo  yo te regalaba mi razón.
Un  te amo en tu espejo  fue mi  declaración…

declaración de intenciones sin interés.
Una decisión que me llevo a amarte  con ilusión.
¿Yo te entregue  mi alma por  un tal  vez …?



Antonia Ceada Acevedo


















Carta a la viejecita.

    Querida viejita :   Espero que no hayas perdido tu capacidad de sonreír en los momentos más complejos de tus días que esa resiliencia ...