jueves, 24 de marzo de 2016

Quizás el acaso

No hay nombre, ni palabra verde;
un relato, una carta que viene de lejos,
una visión honda cargando argumentos.
Una historia quieta callada frente al espejo.

No trae tiempo, palpita  en las venas, en arena,
donde agoniza y muere la ola del pensamiento.
Unos ojos azarados, una tímida sonrisa traviesa,
que  conocen y  se  reconocen en su momento.

Una meta dudosa en el hueco de un abrazo
donde  luchan el juicios, razones  y un sueño…
una crónica ;una hoja perenne  que será,
nuestro  destino; el mapa  donde perdernos.



Antonia Ceada Acevedo ©














Carta a la viejecita.

    Querida viejita :   Espero que no hayas perdido tu capacidad de sonreír en los momentos más complejos de tus días que esa resiliencia ...