Tupidos los bosques de verdor
deja caer colores la caléndula
tentadora pureza de
una flor
presumiendo a la luz de la libélula.
Una sonrisa de enero dibuja mejor
las argentinas alas de la naturaleza
y en la avenida las
hojas del amor
de hambre arañadas, hasta
la médula.
Y bajan las aguas con
nuevo frescor,
cada vez más quietas, mas sosegadas…
cada vez más frías, más sabias, más mayor,
por los ríos estrechos de las miradas.
Te trae mi boca un beso de adiós
-le dirá el invierno a la primavera -
Y en los bosques tupidos de verdor
te esperaré cansado, mi compañera…
Antonia Ceada Acevedo

