No hay nombre, ni palabra verde;
un relato, una carta que viene de lejos,
una visión honda cargando argumentos.
Una historia quieta callada frente al espejo.
No trae tiempo, palpita
en las venas, en arena,
donde agoniza y muere la ola del pensamiento.
Unos ojos azarados, una tímida sonrisa traviesa,
que conocen y se reconocen
en su momento.
Una meta dudosa en el hueco de un abrazo
donde luchan el juicios,
razones y un sueño…
una crónica ;una hoja perenne que será,
nuestro destino; el
mapa donde perdernos.
Antonia Ceada Acevedo ©

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