viernes, 26 de agosto de 2016

La codicia

Dilatados  los pálpitos del  infortunio,
amanecen  colores  no inventados
y  en el medio de la nada, árboles
de generosidad infinita, fieles a estar.
-¿acaso  no veis que ellos dan frutos
sin pedir privilegio alguno?
-¿Quiénes  invierten en quimeras?
Ignotas  las   voluntades  de  saberes
cuando el  hastío,  es el ropaje de hoy,
financiar los sueños  poco atañe
a este lupanar de ansiosos renovados.




Antonia  Ceada Acevedo





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