Cúbrete con las ramas de la distancia;
esas que cada día te hacen volar
con alas de
luna nueva y poética.
Olvídate de ti en el sometimiento
pagando el
precio con la voz herida.
Apaga la luz de los besos deseados
encenderás al cuerpo
de la soledad.
Aprecia la reconciliación,
la paz sutil
de caricias silvestres, como egoísta.
El destino es pasajero,
irreversible,
Y trae aromas , imborrables, de señora
cuando la primavera lima sus uñas.
Antonia Ceada Acevedo

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