Mi
amigo se fue ,sin apenas ser mi amigo,
Se fue colérico
por no aceptarme,
Se fue
por no querer conocer mi sinceridad.
Mi amigo,
quiso crear un edificio
Sobre
los cimientos de la mentira.
Yo que
le di la oportunidad :
de promulgar su esencia,
De
regalarle mis manos para sanar las heridas
Que le quedo
de un taciturno pasado,
Aposte;
por sus vocablos, por su voz, por lealtad.
Más ,mi
amigo se fue, sin apenas dejarme ser su
amiga.
Se fue
y se quedo con la poesía del verde primaveral,
Allá
donde habita la princesa con la Ayala,
Donde
“El Carmen” y “La Magdalena”
Llora
en la cripta de la soledad.
A “Mi amigo”
lo extraño sin conocerlo.
Antonia
Ceada Acevedo

No hay comentarios:
Publicar un comentario