viernes, 20 de septiembre de 2013

Cariño maduro

El amor me salía por los ojos
Y la brisa temblaba de celos
La luna grande ;alma de los  cielos
Y mi corazón, de amadora, en rojos.

Rojos eran también mis labios de antojos
En un dulce besar como caramelos
Brillantes de bien en transparentes  velos
Al  dar la verdad, y saber de otros flojos.

Así fue y será  mi amor aventurero
Como llega el día tras la infinita noche
Llegara  en vida con cada sol en el  futuro.

Dentro del bien seré un resplandor lisonjero;
Sangrare pasión a tierno derroche,
Irradiando calor  y cariño maduro.

Antonia Ceada Acevedo





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