Quiero cantar con mis risas a los ojos del niño,
Que gotea saladas
de dolor, hambre y tristeza
Quiero llevar; regalar mi acaramelada pobreza
A aquellos inocentes que carecen de paz y cariño.
Grito a las arcas, al oro redondo de la “nobleza”
Que resquebraje
la tapa, la puerta de su escriño
Que nada proporciona tener dientes de armiño
Cuando al camposanto se va, sin papel, sin riqueza .
Quisiera decirte ojos de sol apagado
Que la esperanza nunca ha de perder,
Más, engañarte no es de mi agrado.
En tu carita
triste quiero dibujar placer:
Vestirme de
payasa en este amanecer,
A cambio, me das un besito merengado.
ANTONIA CEADA ACEVEDO ©
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