viernes, 20 de septiembre de 2013

LIBRES



perfumabas mis manos
con el aroma de la azucena
escribiendo en mis dedos:
¡te quiero morena!

Cinco pinzas entre mi pelo
y ese mirar tan especial
eran poemas del cielo
que me llevaron a  temblar.

Mis dedos por tu rostro
buscaron tu boca afrutada
 y tus labios anhelosos
mordieron los míos
en veredas   amariposadas.

Aliento disipando tu sonrisa
Recorriendo vacios y espacios.
Esa calidez bajo tu camisa
Me arrojaron a tus brazos
Rodeándome mi cuerpo con avaricia.

Exploraste  los senderos
Sigiloso ;al acecho,
Saciándote en los bebederos
Refugiándote en mi lecho .

Jinete en mis montes;
libremente galopabas
con la Textura del horizonte
y bajo las sabanas te recreabas.

Fueron :pinceles que colorearon
En el lienzo de mi vientre
Alondras que revolotearon
Por mis lunas crecientes.

Descendieron hasta las profundidades
De mis mares , mis océanos, mis playas.
La esencia , la naturaleza de las entidades
Lucharon hasta caer sus muros y vallas.

Culminamos en sosiego
Dos cuerpos en uno.
Las piezas de nuestro juego,
Encajaron; no perdimos ningunos.

ANTONIA CEADA ACEVEDO





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