viernes, 20 de septiembre de 2013

¡Mandamientos ,no me abandonen!

Viviré cada día como si fuera jueves,
Alejándome  de viaje, con ese amigo, a una oscura celda de cárcel.
En los otoños de romances apasionados desprendiendo  inseguridades, me entregare a la actividad  y al vanguardismo que no me calza.
Embarazada de racionalidad, abortaré al materialismo, como siempre, y pariré más humildad.
Para el vergel de mi hogar seré agua, sol  y tierra vestida de perfume,  de mis flores.
cerrare la puerta al aburrimiento y las ventanas, abiertas, de par en par ,y que entre el  viento del optimismo, para que  mueva mis anhelos a su antojo.
Las decepciones las decapitare  a escobazos y expulsare  la tristeza  hacia las calles del mal.
Sufragare  mi cordura con mis órganos vitales,
Desafiando  a los huracanes con huracanes.
Lucida y entusiasmada con el progreso de mi jardín.
hare honor a mi libertad para seguir en la naturaleza de Júpiter.
Predicare  con la sinceridad  considerando los pares, y aceptando a  los nones.
La legalidad no tiene pelos en la lengua y si lo injusto trae melena ,lo rasurare dejándolo en la nada, al cero.
Recriminare al alma lo que no pueda perdonar.
Me quitare las gafas rosas para enfrentarme a los toros y torear.
Procurare no romper mi corazón con mi falta de tacto.
Caminare  atenta para no chocar con floreros y maletas.
Buscare las experiencias más atractivas alrededor del fuego.
No volveré a jugar con jugadores .
 Me Prometo adiestrar a  la paciencia y a la cautela, si no lo cumplo, tendré que verme  obligada a  excomulgarme.
No pensare en entes, así cambiare mi destino.
Intentare disminuir ,mi creciente amenaza de infarto, con  las  recomendaciones
De la gran luna que alumbra mi casa y de aquel que es el preferido de Dios; el hombre que gano al sol.
Y si aquí no escribo lo que quiero escribir, es porque es real la profecía.







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