Cuando tus ojos se dilaten en mis pupilas
Y recorran mi alma
por dentro, me iré a ti…
Iré a depositar la razón a los jardines vírgenes
de tus labios, húmedos por algunas gotas de sal.
Y con mis dedos
agradecidos en tu nuca
te susurrará mi aliento de mi desaliento,
mientras te beso las circunstancias con mis ansias…
y me encajaré en ti ,abierta
de brazos,
donándote el mapa de mis parajes.
-no mires amor,sólo siente.
Te versaré bajito…muy bajito.
Y Sentiras como mi
vida esperaba tus orillas
Y la melodía de
nos corazones será himno;
himno al
puro,deseado,amor,mi amor…
Y el tiempo que se
escapó,volverá
para concentrarlo en el silencio del aspirar.
Entonces, tú y yo, como testigo la luna,
Haremos amor…el amor…mi amor…
Mi amor, con esa ternura que da la edad,
con esa locura que da la edad,
con la valentía de la edad,
jugaremos,amor,con la edad maestra de soledad.
-ya,ya fuimos viejos,amor,
cuando el egoísmo ajeno
en la ceguera
de los futuros arrepentidos…
¡Tira tus alambradas,
eres fuerte!
Y vente una noche, sólo una, a mi arena…
Sí, a navegar.
Que cuando tus ojos se dilaten en mis pupilas
Y recorran mi alma
por dentro, me iré a ti…
Antonia Ceada Acevedo©

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