domingo, 10 de noviembre de 2019

El cronista de la seda.


Un caramelo  en los labios, un destino
trazado  en la memoria del presente,
un ave que vuela el cielo  inocente
soñando  mostrar su piel sin vestido.

Cuerpo  denodado que recorre su camino
y en los ojos, una estampa fría  solamente
de aquel único gran amor tan doliente
que siempre la mantuvo en el olvido.

Chocolate y soledad en las rodillas,
un libro, en  sus manos de tulipanes,
brisas, tabaco, sueños;  suave  seda

Ella, mayúscula mujer  y chiquilla
al acecho de fieros crueles  galanes
ansiando  el  ocaso  de su alameda.


A Silvia Perez


Antonia  Ceada Acevedo ©




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