domingo, 10 de noviembre de 2019

Al olivo


Maestría  de la naturaleza crinada
en tu tronco soberano, fuerte, curvo
contemplo con bonanza  el otoño
y te hablo, como la hiedra habla al rio.
Mi mirada, en el siglo de tus siglos.
Olivares  que visten mi tierra sudada
soportando los caprichos del tiempo
os  recito  decorando  con voz  silente
el  declamo  al húmedo  labrantío,
más amo tu  bravo  corazón  de  olivo.
A tus raíces esta humilde  reverencia
que buscan suelos  en los infinitos
a cambio tú  regalas  un sacramento
cultivado  en ,solitario,  libre albedrio.
En tu hoja larga  de planta perenne
voy a deleitarte con un  verso escrito
y  con tu flor “rapa” de blancos pétalos
a crear, a rezar  una oración “al Divino”
Ay  aceitunero viejo  con cara de niño
Ya  te veo olvidado, nublado, vareado
Así  como un poco  cansado, rendido,
pronto  zarandearas cosechas de   penas
con tu rojo fuego  bello  y agresivo.

Antonia  Ceada  Acevedo ©






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