lunes, 2 de diciembre de 2019

Entierro de un corazón

Un lamento interno
nace cuando miras atrás
y ves que te obligaron
a enterrar un corazón que latía.
¿Será que al querer amar...
ya se esta amando?

A.Ceada

Resistir

Pobre de mi hoy.
Mañana será otro dia
porque no hay tormenta,
ni rayos,ni viento,ni tiempos
que marchiten
la blanca rosa de mi alma.

Antonia Ceada Acevedo

Realidad

Reflexionar sobre la cruel realidad,a veces,obliga a enterrar los sueños,para así poder afrontarla y enfrentarla.

A.Ceada

Cadenas

Me he enamorado tanto de las ráfagas de mi libertad,
que hasta me estoy deshaciendo a limpio dolor;
con la tristeza y la nostalgia en un verso,
de las cadenas, pétreas, rígidas del corazón.
A.Ceada

domingo, 10 de noviembre de 2019

Presunta inocencia


Se disuelven  las estrellas.
Un gris en sus rostros
cargan la  tropel  de victimas;
olvidadas, anónimas.
Cautivos y observadores.
Semienta la  mañana  cae
en la arena húmeda
de alguna playa del litoral.
Con la desnuda  vida
llegan  los  días aciagos…
deambular con los recuerdos
y  el emblema de la inocencia.

Antonia Ceada Acevedo ©







Aqui



Agua  que  cae de la bóveda  cobalto
¡Con que placer te aprestas  a calmar!
Más aquí los injustos  te privatizan
 Y le ponen coste a la sed. Acotan el mar.

Sol  que urges con tus solidarios rayos
E iluminas; oscura salmas;  vidas al  pasar
Aquí tu valía  se mide en   impuestos
Y  grisáceas nieblas  ocupan  tu lugar.

Tierra  que paramos, suelo   ofreces
Para esculpir, arar, regar y sembrar
Aquí  tu importe resta  para construir,
Suma para convivir, compartir, anidar.

Aquí todo, tiene precio, vale dinero;
Esa pieza golosa que sólo es metal.
Cuesta, la sonrisa inocente de un niño,
El  llanto  de la vejez en su soledad.


Antonia Ceada Acevedo ©










Al olivo


Maestría  de la naturaleza crinada
en tu tronco soberano, fuerte, curvo
contemplo con bonanza  el otoño
y te hablo, como la hiedra habla al rio.
Mi mirada, en el siglo de tus siglos.
Olivares  que visten mi tierra sudada
soportando los caprichos del tiempo
os  recito  decorando  con voz  silente
el  declamo  al húmedo  labrantío,
más amo tu  bravo  corazón  de  olivo.
A tus raíces esta humilde  reverencia
que buscan suelos  en los infinitos
a cambio tú  regalas  un sacramento
cultivado  en ,solitario,  libre albedrio.
En tu hoja larga  de planta perenne
voy a deleitarte con un  verso escrito
y  con tu flor “rapa” de blancos pétalos
a crear, a rezar  una oración “al Divino”
Ay  aceitunero viejo  con cara de niño
Ya  te veo olvidado, nublado, vareado
Así  como un poco  cansado, rendido,
pronto  zarandearas cosechas de   penas
con tu rojo fuego  bello  y agresivo.

Antonia  Ceada  Acevedo ©






La pregunta


Aquella noche como luna elegida,
probaste la miel;  cremoso contraste
y, callada sin decir palabra, le quitaste
no sé, si la coraza o una pizca de vida.

Eres  nueve  inviernos bienvenida
más un día de sol, al amor, preguntaste
-¿Era para mí la sonrisa que prestaste
o era sal y  vinagre para mi  herida?

Se que no muere por aquel prisionero
ni a su cárcel tampoco volvería
pero tu piel salpica nostalgia pura.

¿Que puede regalarte el mundo entero?
-si, si quisiera…yo amiga, te diría,
y que invada  tus noche de ternura.
A Namary  González

Antonia Ceada  Acevedo ©








El cronista de la seda.


Un caramelo  en los labios, un destino
trazado  en la memoria del presente,
un ave que vuela el cielo  inocente
soñando  mostrar su piel sin vestido.

Cuerpo  denodado que recorre su camino
y en los ojos, una estampa fría  solamente
de aquel único gran amor tan doliente
que siempre la mantuvo en el olvido.

Chocolate y soledad en las rodillas,
un libro, en  sus manos de tulipanes,
brisas, tabaco, sueños;  suave  seda

Ella, mayúscula mujer  y chiquilla
al acecho de fieros crueles  galanes
ansiando  el  ocaso  de su alameda.


A Silvia Perez


Antonia  Ceada Acevedo ©




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Carta a la viejecita.

    Querida viejita :   Espero que no hayas perdido tu capacidad de sonreír en los momentos más complejos de tus días que esa resiliencia ...