Serán lágrimas de seda
cada verso,
paridos por una libertad
sin empeño,
humedecerán los rostro de aquellos besos
marchitos de lunas, que nunca tuvieron dueño.
Cruzarán los cielos,
hablarán con el universo
Y en las tertulias, el
amor satírico y risueño
lanzará sus dagas,
a algún corazón terso…
¡Cruzarán los cielos cual
fénix pequeño!
Y en la niebla se quedara
una sonrisa;
una sonrisa, en los ojos de un sueño...
Antonia Ceada Acevedo
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