martes, 8 de abril de 2014

Yo mar

Me rocías
refrescándome de misterios
      en tus bajamares intensos...

conociéndome tan insignificante,
     me abrumas contándome de tus mareas,
      de  tus horas y tus amarguras.

   Y    en las arenas de mi playa
me humedezco  fielmente
        con tu cuerpo revoltoso
que resbala por mi piel
      como  tu espuma blanca chorrea por  mis piernas...

me  sumerjo en  la ley del vivir y morir
      con tus  caracolas lejanas, ajenas,
 y  golpeas agitadamente mi incertidumbre
     y de par en par el sigilo común.

       A menudo  me arrastras,
      me llamas desde tu inmensidad
      prometiéndome ser  sirena en tu jardín.

Me convocas donde la brisa se despeña
 O en la claridad  de las dunas,
      entonces, mi mar de dentro, se viste
     para bailar contigo
anexándonos popa al salitre...

     
añadimos  hechizo a tus orillas.
a la  hora del crepúsculo,
Y tu alma  me huele a dolor,
      a tortura ,  a aflicción:
      a empeños de cuerpos malparados,
a deseos  pendientes bañados de  esperanzas
traficadas  o expendidas.

En tu borde moreno y calado,
      cuando el sol acaricia
mi algaida  y mi onda,
las gaviotas…
ay,las gaviotas  y los peces
me abrazan, gozosos,al  despertar la mañana,
      entonces tu, mi mar,
      me habla de lo que nadie nos conto
      y  mis pasos presurosos
      interrumpen el  espejo  claro de tus aguas
      en los límites  del momento.

      Entonces me hago de sueños de sirenas
      y dejo mecer  los sentimientos dormidos
      en cada verso, en cada letra…
en cada burbuja ,en cada lágrima salada.

 Entonces,
Yo, “la Mar”   canto a los cielos,  y a las palmípedas,
a  barcos desconsolados que la erudita  llama,
a bancos de caballas o jureles
      que rastrean  su amor exasperado.

      Y mis pasos, que el fluido  borra
se  guarda en la luz dorada,
entre  poemas de esperanzas  malvas
      que voy soplando a  los vientos,
      al agua, a las olas, a las gaviotas...
      a todo lo que añoro ,a ti…



Antonia Ceada Acevedo











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