sábado, 12 de abril de 2014

Una Rosa de sal

Una rosa de sal que se mira al espejo
donde algunas arrugas emancipadas
se entregan,   fielmente, al complejo.
Una tempestad en la calma esperada.

Y te afianzas a tu personalidad
Y a la seguridad que da la experiencia.
Pero , el mar, en la inmensidad...
es de las sirenas; de la adolescencia.

Una rosa de sal que sonríe como el cielo,
Una mirada al pasado casi deformada
Que descubre hilos de azúcar en su pelo
Y se desnuda, al sol y a la luna, liberada.

Y en las olas de sus mamas marchitadas
Se mece ese amanecer que es su lecho
Y ni apuro, ni prisa entre nubes soñadas.
La propiedad de sus decisiones y un derecho.

Una rosa de sal rebosante de ternura,
Una ola, la mar, la tierra, la sal, las estrellas;
Todo y más es una mujer…Una mujer madura.


Antonia Ceada Acevedo











  


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