Eres el jardín por donde me gusta pasear,
a oscuras, cuando
caen las sábanas de la tarde.
Oler tu perfume …tu perfume perpetuo.
Ese color a esperanza, que tiñe mi corazón,
ya descolorido, y alegran mis ojos.
Ese sabor a sal que ofrecen tus besos.
En tu sonrisa profunda y compasiva,
me encanta perderme cuando te siento.
Y es que, tú y yo solas, somos la fuerza.
En esta noche tu música de mar
se clava en mi pecho, con tus olas,
que me traen tu joven y fresco tacto.
Tus manos frágiles, blancas, en el hielo
de mi pelo ondulado y malva.
He naufragado mil veces contigo, en ti,
con un cargamento de dolor, tristezas,
pero, lo hemos despedido con valentía
como dos ejércitos de palabras.
Con las manos llenas de arena para matar
a la negrura, que a veces, cubre la vida,
soterrándola entre besos y gaviotas de abril.
Loco el aire, nos trae su voz para reírnos
hasta el amanecer de un nuevo día.
Soy esa brújula que
navega en la infinidad
Y me guía hasta los
latidos de tu corazón.
En este espejo de agua quiero parar el tiempo,
para seguir abrazándote a favor de mi alivio.

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