La aurora en
mi pecho tibio,
bajo mis
pies la suave arena
de un
desierto de fantasía
donde una
colonia de gaviotas
componen melódicos
graznidos.
La misión es
humilde y fértil;
llegar al
borde del mar, sigiloso,
para gritar
un tierno nombre
que me arranca
de la garganta
una tristeza
frágil, timida, azul…
un océano,
para mis palabras,
solidariamente
,acoge mis versos
y las rimas; poesía de mis latidos.
Me fui, con
los labios mojados,
Y de la mano
del “viento del oeste”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario