Un edificio blanco y grande
con un piñonero recortándose
en el cielo azul: Un paraíso
se ve curvándose el horizonte,
pero cuando se le da la mano al diablo,
y se pasa de largo...
no hay descanso en este mundo,
quizás en el siguiente.
Y siguió bailando, y jugando,
copulando en la nieve
porque, a veces, la muerte es bondad.
Hojas silvestres de menta y canela
eso hace pensar en la oscuridad
de la más intrépida razón.
-¿Ahora qué?
¿Buscar al genio que convocas con tu botella de whisky?
A.Ceada©

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