miércoles, 9 de agosto de 2017

IV

Luna roja que te creces  en la soledad
Y no alcanza la plenitud de  la alegría.
El río remojo  las orillas que dan a la herida.
Olvidamos, encima del mar, secarse  la luna
como perezosas gaviotas  de luz y de nieblas.
Duérmete luna, vuelve a  tu cuerpo, descansa...
hay que no sentirse sola, te libras  de tu pócima.



Antonia Ceada Acevedo ©



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