Yo le
eché mi alma a un cocido
Y dormí
en tu cama del derecho
Y en tu espalda dormía mi pecho
Y un
“te quiero” ,iba, en cada latido.
Yo
puse color a “tu ángel dormido”
con
cada beso apague el despecho
aceptando
,respetando tu mal trecho.
Dijiste:
¡Me tienes que durar! ¡…conmigo!
Te creí, y te ame acariciando tus pies
Y en cada mimo yo te regalaba mi razón.
Un te amo en tu espejo fue mi declaración…
declaración de intenciones sin interés.
Una decisión que me llevo a amarte con ilusión.
¿Yo te entregue mi alma por un tal vez
…?
Antonia Ceada Acevedo
No hay comentarios:
Publicar un comentario