jueves, 24 de octubre de 2024

Carta a la viejecita.

 


 

Querida viejita: 

Espero que no hayas perdido tu capacidad de sonreír en los momentos más complejos de tus días que esa resiliencia y empujón que siempre has utilizado, a estas alturas no te hayan abandonado. 

Seguro que esa lista de sueños que escribiste, un día como este, lo hayas conseguido, siempre fuiste una mujer de metas. 

Estarás escribiendo versos para el viento, regalándolos con generosidad y atacando a las injusticias del ser humano con tus palabras, que siempre fueron tus mejores armas. 

Ojalá estes tranquilita, en esa mecedora, en alguna terraza de la casa de campo que compartes con tus amigas, claro las de siempre. Esas que nunca te abandonaron en los momentos más arduos de tu existir. 

Andarás sembrando tu huerto de frutos, vegetales y plantas a las que seguirás hablándoles como confidentes de tus más íntimos secretos. 

Para conseguirlo habrás luchado mucho y esforzándote a pesar de tus dolores físicos y esa melancolía en el alma que te caracteriza y arrastras desde que soñaste en tu libertad. 

También habrás hecho el mejor viaje de tu vida,sola,y enfrentado a los miedos. Conocerás un poco más de este planeta. Té habrás vestido de flamenca como cuando eras niña, disfrutado de un trocito de la juventud que hay en ti y que un día te arrebataron para convertirte en la mujer de...  

El negocio que emprendiste ha dejado huella en los onubenses por tu manera de darlo todo cuando algo te importa de verdad, Ofreciendo tus conocimientos y habilidades. También habrás callado a esas gentes que te creían anacoreta. 

Seguirás añorando a tus seres queridos, pero siempre que miras al horizonte, conversas con ellos a la espera de reunirte con ellos ese día al caer la tarde... 

ya se te habrán pasado las dudas y habrás encontrado tantas respuestas a las muchísimas preguntas que nacieron en crisis emocionales y espirituales. 

Te sentirás satisfecha de ver a tus dos hijos felices y bien encaminados por los senderos peñascosos del egoísmo de nuestra especie. 

Se que, en estos momentos, al leer esta, tú carta, alguna lagrima sigilosa nacerá de tus ojos y dejará un camino en los surcos de tu rostro. No te habrás cansado de buscar la belleza en los escombros de tanto desaliño. 

-¡No llores viejita. ¡Ya está bien! ¡Sonríe que se te da mejor! 

Dicen que la mejor maestra de la vida es la vejez, pero tu seguro que habrás preferido seguir siendo alumna ávida de saber, té lo digo porque te conozco muy bien. 

Pero como hablo sin saber, no quiero que me anticipes nada, 

Solo quiero que sepas que te deseo salud, fuerza y valentía para seguir enfrentando y afrontando lo que vaya aconteciendo en esta enigmática y nevada vida. 

Te admiro Antonia Ceada.También te quiero ya, que lo sepas. 

 

Antonia Ceada Acevedo 








sábado, 19 de octubre de 2024

Si,sola.



 Cuantos destierros por soñar 

cuando lo hacía por otros. 

No se debe culpar, ni tachar 

por lo que nos concierne hacer, 

siempre, existen percepciones 

distintas de un mismo hecho. 

Te premio hasta por los días aciagos, 

que recorrí en las profundidades del delirio. 

Te alabo porque me hiciste llorar. 

Valoro los silencios intermitentes 

a los que, sin saber, me sometías. 

¿cómo detener lo que el corazón 

suplica a gritos desgarradamente? 

He corrido muchas veces 

de aquella  graciosa oscuridad, 

porque cuando todo es difícil 

hay que volverse árbol, fuerte. 

Y es que la vida que no requiere  

esfuerzo, no merece la pena. 

Ya ves, el pasado, nunca se pierde, 

se lleva escondido en alguna parte. 

Lástima que el cerebro humano 

guarde la información de cada día, 

Todo está ahí esperando salir. 

Lo que vivimos, aunque no lo recordemos 

Nos va a afectar siempre. 

Solos, solos no somos nada 

pero duele vivir para algunos 

Y muchas veces, para otros. 

Todo es una utopia,aunque no lo es, 

Y que te quieran mal, lastima. 

Todos creen en su verdad subjetiva 

Y no en sus mentiras objetivas, 

como la infelicidad consentida. 

Y con el vacío en el pecho 

cargas con el ánimo vacío... 

Los impacientes que esperan 

Y la paciencia sin esperas. 

Ahí están los esqueletos abandonados 

por los esqueletos estresados. 

Cuando se mira de frente a la muerte 

ya no duele ver de frente a los muertos. 

Y cuando el amor es puro y sano 

lo convierte en desamor sucio. 

En fin, será que traigo el alma quemada. 

Por eso . 

Si, sola quiero vivir 

Y sola  me he de morir. 

 

Antonia Ceada Acevedo 











Carta a la viejecita.

    Querida viejita :   Espero que no hayas perdido tu capacidad de sonreír en los momentos más complejos de tus días que esa resiliencia ...